No sé por qué no subo más recetas de queques al blog si es una de esas cosas que más disfruto hacer. No sólo horneo cuando quiero procrastinar, sino que disfruto mucho hacerlo cuando siento ansiedad o cuando mi día se siente un poco gris.

A veces me imagino siendo una señora que vivió hace muchos años en el sur de Estados Unidos. No me pregunten por qué pero hay algo en la cultura culinaria de esa zona que me llama mucho la atención (incluso cuando tal vez un 90% de las recetas no son veganas).

Una de las cosas que noté desde que vivo en Costa Rica es que acá no se comen scones. No se consiguen ni en la panadería ni en las cafeterías y sería demasiado pedir que además sean veganos.